La rentabilidad mide la eficiencia con la cual una empresa utiliza sus recursos financieros.
¿Qué significa esto? Decir que una empresa es eficiente es decir que no desperdicia recursos. Cada empresa utiliza recursos financieros para obtener beneficios. Estos recursos son, por un lado, el capital (que aportan los accionistas) y, por otro, la deuda (que aportan los acreedores). A esto hay que añadir las reservas: los beneficios que ha retenido la empresa en ejercicios anteriores con el fin de autofinanciarse (estas reservas, junto con el capital, constituyen los “Fondos Propios”).
Si una empresa utiliza unos recursos financieros muy elevados pero obtiene unos beneficios pequeños, pensaremos que ha “desperdiciado” recursos financieros: ha utilizado muchos recursos y ha obtenido poco beneficio con ellos. Por el contrario, si una empresa ha utilizado pocos recursos pero ha obtenido unos beneficios relativamente altos, podemos decir que ha “aprovechado bien” sus recursos. Por ejemplo, puede que sea una empresa muy pequeña que, pese a sus pocos recursos, está muy bien gestionada y obtiene beneficios elevados.[1]
Medir la rentabilidad de un negocio consiste en relacionar la cifra de sus utilidades logradas en un ejercicio con la de los activos utilizados para generarlas. La medición de la rentabilidad se hace en términos de estas dos cifras, porque desde que se crea un negocio el objetivo, es entre otros, generar riqueza para los accionistas, y los activos que una empresa posee constituyen el medio con el que se logrará ese objetivo. Sin embargo, el simple hecho de tener activos no garantiza la generación de utilidades.
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viernes, 22 de octubre de 2010
COMENTARIOS SOBRE RENTABILIDAD
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